Tony Ferrer: En Ourense se puede vivir de la escultura
En su DNI ya no queda ni rastro del antiguo José Antonio. Tony Ferrer es un nombre propio de la escultura en Ourense.

Quedamos con Tony en su pequeño museo, enfrente del auditorio. Llega paseando tranquilamente con un sombrero al estilo ranger de Texas. Lo primero que hace es enseñarnos su lugar de trabajo. Galería por un lado, en la que expone y pone a la venta algunas de sus creaciones, y taller por el otro, un espacio de paredes blancas lleno de taladros, amoladoras, utensilios de modelado y baúles repletos de moldes y piezas. Lugar que también destina como aula de trabajo para los cursos de modelado que imparte.

Para comenzar nos habla de sus inicios de la mano de su maestro, Manuel García de Buciños. “Él fue quien me enseño cada paso a ejecutar en el arte de esculpir. Empecé muy jovencito, con quince años. No era muy buen estudiante y prefería trabajar. Como mi abuelo era el jardinero de Buciños, yo le iba a echar una mano de vez en cuando y así fue como le conocí. A pesar de ser un estudiante medio, mis únicos sobresalientes eran en dibujo y plástica, así que al verme en el estudio de Manolo fue como encontrar mi hábitat, mi medio. Así empecé el aprendizaje de este oficio que como antiguamente, empiezas barriendo, luego modelando hasta terminar convirtiéndote en el discípulo, desde entonces sigo colaborando con él.”


Un discípulo a la antigua usanza y en toda regla, que todavía conserva la costumbre de llamar “maestro” a su mentor. “Siempre será mi maestro, después de tantos años le considero como un padre. Para mí es una gran persona que ha influido en todos los aspectos de mi vida tanto a nivel personal como profesional. Trabajar sin su influencia es imposible, aunque poco a poco me fui desligando en algunos matices y con el paso de los años y la experiencia fui encontrando mi estilo propio. Por ejemplo, mi mujer es chiquitita e inconscientemente las esculturas las hacía todas paticortas. Siempre creas lo que vives, lo que tocas, lo que sientes”. Al fin y al cabo, hay ciertas cosas que vives y las plasmas.

Tony consulta un dossier que ha hecho con todas sus apariciones en prensa para confirmarnos la fecha de apertura de su propia galería: julio del 2008. Tony es el mejor ejemplo de que se puede vivir del arte en Ourense. Solo dejó la escultura por un breve periodo de tiempo para probar suerte como audioprotesista, trabajo que aparentemente le ofrecía otra seguridad ante la llegada al mundo de su primera hija , teniendo en cuenta que no es tan sencillo vivir del arte sin antes hacerse un nombre en este mundo. “Tenía secretaria, despacho, coche, corbata, sueldo, comisiones… Estuve una temporada, pero no era lo mío. Y aunque me dedicaba a modelar de vez en cuando, me faltaba mancharme las manos, estar repasando, los decibelios de la rebarbadora. Es otro mundo y una vez que te metes en él, lo sientes, lo vives, cualquier otra profesión se queda corta…”.

Cualquier persona que desee una pieza en bronce puede acercarse a la galería de Tony Ferrer y planteárselo al artista, que solo pone una condición: es una frase que escucho a su maestro, “yo no hago dictados”. El cliente me encarga una obra, me da una idea, pero yo soy el artista y la voy a hacer a mi manera. En cuanto me piden una cosa ya la visualizo, por lo que plasmarla me resulta mucho más fácil”. Entre sus trabajos más recientes, la restauración de una campana de principios del siglo pasado, los trofeos hípicos de Antela en Xinzo da Limia, los premios de Círculo de Xovenes Empresarios, unas esculturas (afiladores, las burgas y el puente romano) a modo de souvenirs de Ourense a petición de Aixiña, y el encargo de dos bustos para un particular. Mi próximo proyecto ya prácticamente en curso compartir mi galería con otros artistas ya sean pintores o escultores para que también puedan dar a conocer sus obras.

Enamorado del bronce (solo trabaja con ese material), hace una total defensa del mismo: “es un material noble más asequible que la plata o el oro. Exige una complejidad, una fundición, un repasado. Yo mamé el bronce desde siempre y me tira porque puedo trabajarlo en todas sus etapas. Hay algunos escultores que se encargan solo de modelar. Yo soy todoterreno: moldeo, hago el vaciado, la cera, fundo, repaso… Para mí la pátina es el alma de la escultura, esa vida que le das, esos brillos, esos doraditos que reflejan las obras de bronce”.

Tony Ferrer está dispuesto a derribar “la leyenda urbana” de que el bronce es carísimo. En su galería hay piezas desde 50 €, hay incluso llaveros. “La gente tiene cierto temor al bronce. Muchos, cuando se deciden a entrar, se sorprenden al ver los precios. El otro día me lo comentaba una señora. Me decía que pasaba por delante de la galería pero no se atrevía a entrar, hasta ese día, que aprovechó para llevarse un regalo para su hija, que celebraba sus bodas de plata. Hay que ser muy coherentes con todo el mundo. No vas a tener solo clientes grandes, ni porque coloques un monumento vas a ser más importante. Hay que ser humilde y respetuoso con el ciudadano de a pie como con la persona que entra con una corbata y una tarjeta visa oro. El secreto está en ser competitivo, en tener precios para todo el mundo”.

El centro del arte de Tony Ferrer es la mujer. Desde sus comienzos en 1994, cuando presentó una Calpurnia al III Salón de arte xove del Museo Municipal de Ourense. Una primera escultura que tuvo bastante éxito, y de la que el autor no se ha querido desprender. “La expuse hace poco, y le puse un precio desorbitado pensando que nadie la compraría, pero sí hubo una persona interesada, me negué a venderla, por un cuestión de sentimiento ya que es de mis primeras obras y la tengo en mi en casa”.

Su gran homenaje a la mujer es el monumento situado en la rotonda de Emilia Pardo Bazán, nada menos que una dama sosteniendo el mundo en sus manos. “Era una escultura que tenía en mente, quería hacer un monumento a la mujer. Una consagración total, que la mujer no fuera la madre, ni la amante, ni la pareja y a la vez lo fuera todo la incondicional, la trabajadora incansable, la esencia de la vida en torno a quien gira el mundo. La presenté y tuve la suerte de que gustó y pude hacerla”. En mente, un nuevo monumento para otra glorieta de la ciudad. Por supuesto, “será una mujer”.

Me considero una persona observadora, me fijo en las gentes, en sus gestos, sus hábitos, en mi propio entorno, en mis vivencias y sentir, en todo ello encuentro la fuente de mi inspiración, en la vida misma. Incluso a veces, cuando me paso por la peluquería de mi mujer (Azabache, en la Avenida de Buenos Aires), me pongo a hojear las revistas esperando a que ella termine y de un titular, una fotografía o unos tonos puedo sacar algo que me motive e inspire”.

Tony Ferrer tiene sus propios alumnos de modelado. Mientras se lo pasan de maravilla creando figuras de sus personajes favoritos, quién sabe si el profesor está buscando a su propio discípulo…